Resumen (versión corta):
Como toda idea, siempre hay una razón y una historia que merece ser relatada, he aquí mi historia personal sobre cómo empezó la idea de crear esta página web de superación personal, idea que por cierto tuve en elaboración por más de un año.
Todo empezó a finales del año 2007 durante mi adolescencia cuando un accidente que me dejo en recuperación por más de seis meses y presenciar un suicidio de una joven adolescente le dieron un giro por completo a mi vida, ensenándome de una manera rápida muchas cosas que de más joven ignoraba, dándome la oportunidad de corregir algunos errores y sobre todo a no dejar las cosas para mañana. Mostrándome a siempre a ser agradecido por lo mucho o poco que tengamos y a demostrar siempre nuestro afecto y aprecio por las personas que queremos. Aprendí a que no somos los únicos que sufrimos y que sobre todo hay personas con situaciones peores.
¿Qué dolor tan grande pudo haber tenido aquella persona como para querer quitarse la vida de esa manera a tan temprana edad? “Tengo sueños y metas que cumplir, quiero ir a la Universidad y estudiar Economía y Computación, por favor… solo quiero vivir.”.
Todo empezó a finales del año 2007 durante mi adolescencia cuando fui invitado junto a mis padres a una fiesta de navidad en casa de aun aquel entonces jefe de trabajo de mi padre. Recuerdo que todos estábamos muy alegres esperando noche buena, los niños ansiosos esperando la hora de abrir sus regalos y los adultos por otro lado algo hambrientos esperando la hora de cenar. No todos vivíamos cerca, habían algunos que habían manejado por más de seis horas y otros que no les quedo otra opción que tomar un avión. Todos parecíamos muy felices hasta que sucedió algo que en muchas ocasiones pensamos que nunca nos sucederá a nosotros, especialmente a nosotros los jóvenes que muchas veces no medimos el peligro y decidimos vivir nuestras vidas a la deriva, pensando que todo lo malo les pasara a los demás menos a nosotros. Aquella noche no había obedecido a mis padres cuando me dijeron que no me asomara a la piscina de la casa porque estaba en remodelación, no lo hice y quizá por eso paso lo que paso, tuve un accidente.
No recuerdo muy bien los detalles de mi accidente pero lo que sí puedo recordar es que afuera ya no estaba oscuro y que muchas luces claras alumbraban a mi alrededor, que las personas ya no se veían alegres si no tristes y preocupadas, a mi madre a mi lado llorando como jamás la había visto llorar, recuerdo aquel olor que solo se podía percibir en un solo lugar. Si, ya había amanecido y estaba en un hospital. A penas desperté lo primero que hice fue buscar la mano de papa para estrecharla como lo hace un recién nacido, buscaba su mano tratando de calmar mi miedo por lo sucedido, para pedirle perdón por no haberle obedecido, para preguntarle que me había ocurrido y sobre todo para escuchar que todo iba a estar bien. “Tuviste un accidente y estuviste inconsciente por unas horas, vas a estar bien, tienes fracturado el brazo y cadera derecha, vas a necesitar una operación que no te la pueden hacer en este hospital, tenemos que ir a un sitio especializado, solo estamos esperando el traslado”. Fueron las palabras de mi padre tratando de ser fuerte pero a la vez se le notaba preocupado pero sobre todo que había llorado.
Horas más tarde, llegaron dos enfermeras con una camilla diciéndome que ya la ambulancia que me iría a trasladar hacia el otro hospital estaba afuera esperándome, de inmediato me puse contento ya que por alguna u otra razón deseaba que el tiempo pasara rápido y de una vez salir de todo esto, no era la primera vez que iba a tener una operación, pero tampoco podía evitar el pensamiento negativo el cual siempre limita y crea temor entre las personas, “iría o no a volver a abrir los ojos luego de haberme dormido con la anestesia?”. Podría decir que el traslado a la camilla que traían las enfermeras fue lo más difícil en ese momento, quizá más difícil que las tres largas horas que duro el viaje en la ambulancia hacia el otro hospital, trasladarme de la cama del hospital hacia la camilla de la ambulancia con dos severas fracturas y tan solo dos tablillas que soportaban mis huesos fue realmente doloroso, tal vez más doloroso que sentir como la morfina quemaba mis venas a cada hora para así controlar otro dolor físico, si… en ese momento todo era dolor, pero tenía que ser fuerte y agradecer porque aun estaba con vida y consiente que era lo importante.
En la ambulancia, camino hacia el otro hospital, venía hablando con los dos paramédicos que me acompañaban y trataban de darme ánimos, recuerdo sus nombres claramente, la que se encontraba atrás a mi lado se llama Christi y por su apariencia física no tenía más de veinticinco años de edad, cada vez que la veía pensaba y la admiraba, la admiraba porque era una persona muy joven que se notaba que disfrutaba de su trabajo cuando a esa edad la mayoría de jóvenes se dedican a otras cosas. Por otro lado se encontraba Mike, quien era quien conducía la ambulancia y el cual tenía entre treinta y treinta-cinco años de edad, horas más tarde pasamos por un puente el cual mis ojos no pudieron evitar ver, un puente más alto de lo normal pero sobre todo con un diseño en especial, un diseño antiguo pero que a la vez se notaba que recién había sido construido, luego escuche a Cristi decirle a Mike que tres cuadras después de pasar el puente doblara a la derecha para entrar por la sala de emergencias del hospital. Ya eran casi era las 2 de la tarde y estaba por oscurecer, una vez en el otro hospital, los paramédicos se movieron rápido y con cuidado para sacarme de la camilla evitando cualquier movimiento brusco que pudiera ocasionarme más dolor de lo que ya había tenido, por más que trataron sentir un pequeño dolor al momento de sacar la camilla fue algo inevitable.
Horas después de la operación, me encontraba en un cuarto muy diferente al primer hospital, con una ventana que daba a la calle y con muy poca luz, mientras observaba a mi alrededor pude mirar que habían mas maquinas y agujas de las que creí y eran necesarias, por un lado tenía una aguja en mi brazo y pierna izquierda por el otro un yeso en mis lados fracturados, me asuste un poco cuando vi aquella “cosa” roja entrando a mi brazo izquierdo por medio del suero, era una transfusión de sangre, pero lo que más me asusto fue al tratar de hablar y no podía con normalidad, tenía un tubo en la boca. Al parecer las cosas no habían salido bien, la operación se había complicado, yo solo quería vivir.
Faltaban solo pocas horas para que anocheciera, aunque el cuarto estaba muy oscuro, por la ventana podía distinguir el tiempo ya que no podía girar la cabeza para mirar hacia el reloj de pared que se encontraba al otro lado, el día aun estaba claro. No recuerdo haber recibido ninguna visita de mis padres en aquel momento más que la del médico que hizo la operación, ahí fue cuando me explico que mi condición era delicada y que había sufrido una hemorragia interna pero que iría a estar bien, el médico siguió explicando lo que había pasado pero la verdad es que no le estaba prestando atención, lo único que sabía es que estaba mal y le dije “tengo sueños y metas que cumplir, quiero ir a la Universidad y estudiar Economía y Computación, por favor… solo quiero vivir.”
Minutos después de que el médico se fuera me encontraba demasiado deprimido, pensado donde podrían estar mis padres y como estarían, por un momento pensé que ya no seguiría con vida, que por más que trataran nada iría a funcionar, pensaba en lo que había pasado, como es que hace menos de 24 horas me encontraba bien y como es que ahora me encontraba sin tan siquiera poder moverme, pensaba como es que la vida nos puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, pensaba en todas las cosas que pude haber hecho cuando me encontraba bien y no hice, quizá por pereza o tal vez porque creía en aquella frase que siempre ha limitado nuestras vidas “hay tiempo de sobra, lo puedo hacer mañana” . Mi duda se apoderaba de mi pensando qué tal si quizá ya no iba a poder ir a la Universidad, pensaba en el paseo que había planeado con papa para el siguiente día domingo en la tarde, pensaba en las cosas que quizá ya no iba a poder lograr hacer y que en esa situación es cuando más quería hacerlas, pensaba en ya no tratar de culparme más si no buscar otro culpable, pensaba en como Dios y el destino podrían ser tan injustos y permitir que pasara esto, pensaba en lo que muchas personas no creyentes piensan cuando se encuentran en una situación crítica… pensaba en pedirle perdón a Dios por todas las cosas que había hecho mal en mi vida, pensaba en pedirle otra oportunidad… en rezarle y suplicarle por un milagro.
Por alguna razón no podía conciliar el sueño, todo se veía tan diferente ahora que por un segundo llegue a pensar que se trataba de una pesadilla, como aquellas que tenia de niño, pero no era así, era la realidad que me tocaba aceptar. Tratando de distraer un poco mi mente, dirijo mi mirada hacia la ventana cuando en eso pude ver aquel puente que el paramédico Cristi había mencionado horas antes en la ambulancia camino al hospital, segundos más tarde pude ver que al otro lado del puente había una chica joven que sin duda alguna no pasaba de los 16 o 18 años de edad, al principio pensé que aquella muchacha solo estaba pasando por el puente pero luego de prestar atención, me percato que solo era ella la que se encontraba ahí, seguí observando aquella situación tratando de no pensar en nada negativo y esperando que todo fuese mi imaginación, minutos más tarde la muchacha se detiene y se queda inmóvil por unos segundos hasta que empieza a subirse a uno de los muros de aquella construcción, mi imaginación no estaba mal, quería quitarse la vida… lo único que deseaba era que aquella muchacha me escuchara, me mirara y se detuviera por arte de magia pero no fue así… la chica se lanzo. Al presenciar aquella situación mis ojos se llenaron de lágrimas y mi mente de desesperación, solo una cosa pasaba por mi mente repetidamente y fueron dos preguntas… ¿Qué dolor tan grande pudo haber tenido aquella persona como para querer quitarse la vida de esa manera a tan temprana edad? ¿Qué irónica puede ser la vida? Por un lado yo luchando por seguir viviendo y por otro lado una persona quizá más joven que yo queriendo quitarse la vida. Sin duda alguna no fue fácil presenciar algo así ya que hasta ahora lo sigo recordando como si todo hubiera pasado ayer.
Semanas después salí del hospital, y meses más tarde con una terapia física y mucha paciencia y ayuda de mis padres pude recuperarme del todo. Eso fue todo lo que necesite para que surgiera esta idea de crear este sitio web, aquellos dos eventos que pase y que sin duda alguna fueron la clave a la creación de undiamejor.com, la idea y certeza de que todos necesitamos y podemos tener un día mejor si no cambiamos los eventos si no nuestra forma de pensar, nuestra perspectiva hacia la vida y que sobre todo, que no somos los únicos que sufrimos, hay casos peores.




